Autor: Iván Saavedra S. Químico Farmacéutico, Profesor Asociado, Programa de farmacología, ICBM. Director Centro de Bioequivalencia. Facultad de Medicina, Universidad de Chile. Correos electrónicos: ift@med.uchile.cl, isaavedr@med.uchile.cl
¿Qué sería de la humanidad si no hubiese medicamentos? Sin duda tendríamos un grave problema, miles de personas morirían afectadas por diversas enfermedades con énfasis en las infecciosas como sucedía antes del avenimiento de los antibióticos; muchos enfermos neuropsiquiátricos volverían a vivir en lugares apartados del resto de la población; volverían los leprarios; la población disminuiría drásticamente, las expectativas de vida descenderían. Los pacientes volverían a depender de hierbateros, chamanes, charlatanes, brujos y los médicos volverían, como antaño, a ejercer las profesiones de farmacéutico y médico.
Qué suerte que el avance de la investigación científica biomédica de las últimas décadas haya significado un gran beneficio a la humanidad en el conocimiento de las enfermedades y en el invento de cada vez más y mejores medicamentos. Sin embargo, no todos los habitantes del planeta tienen acceso a ellos y se calcula que diariamente mueren miles de habitantes por esta causa, siendo los niños las principales víctimas.
Pero los medicamentos también pueden, en cierta medida, ser la causa de enfermedades y muertes. Se estima que cerca del 30% de todas las hospitalizaciones están relacionadas con el uso irracional de medicamento; enfermedades no tratadas, inadecuada selección del medicamento, reacciones adversas, incumplimiento, interacciones con otros fármacos, alimentos y otras sustancias, uso de fármacos sin una indicación médica apropiada, sobredosis e intoxicaciones. Esto sitúa a los medicamentos entre las cinco primeras causas de morbilidad y las cuatro primeras de mortalidad en el mundo desarrollado 2. Países con alta cultura sanitaria como Estados Unidos y Francia cuenta con las mayores tasas de intoxicados por ingestión de químicos y detergentes. El país del norte, declaró en el año 2006,120.000 personas muertas por el uso irracional de medicamentos. Pero el número de personas que fallece en Chile es desconocido, ya que no contamos con estudios de fármaco-epidemiología y la farmacovigilancia es rudimentaria. Lo que se sabe, es que el mayor número de intoxicados tiene su causa en los medicamentos, sobre todo en niños (CITUC) (3).
Chile carece de leyes, campañas para evitar las intoxicaciones y la automedicación. Existe una falta de preocupamos por la calidad, seguridad y eficacia de los medicamentos; tanto así que registramos similares y mal denominados genéricos, de diferentes orígenes provenientes de fábricas sin certificación de calidad y carentes de Buenas Prácticas de Manufactura (GMP). El acceso universal a medicamentos de excelente calidad, seguros, eficaces, de fácil acceso a la población, pero bajo la supervisión de su consumo, es la preocupación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), organismo que declaró al medicamento como "un bien social elemental para la Salud Pública", y de los países desarrollados que han implementado "políticas de medicamentos" sobre las bases recomendadas por sus expertos. Los estudios de este organismo internacional advierten que el 74% de las patologías se atenúan y curan con medicamentos, el 20% se sanan con cirugía y el 6% con otras terapias; o sea, sin medicamentos no hay salud posible. Lamentablemente, el acceso se dificulta por los altos costos que tienen los medicamentos originales, aquellos productos de la investigación científica, donde se invierten grandes sumas de dinero.
El acceso universal y el incentivo a las empresas farmacéuticas para que sigan investigando y creando más y mejores medicamentos, llevaron a los Senadores demócratas de Estados Unidos, Hatch y Waxman, en 1984, a proponer la ley de "restauración de la competencia en el precio de drogas y restauración de plazos de patentes", que tras su aprobación permitió proteger las patentes, la exclusividad de los datos e incentivó la investigación científica en busca de nuevas moléculas y bajar los costos, para proteger al paciente. Esta ley propuso los Genéricos intercambiables, medicamentos similares a los originales, equivalentes terapéuticos, probados con estudios de bioequivalencia, que ingresan al mercado inmediatamente una vez expirada la patente del innovador o producto original.
Hatch y Waxman propusieron a su país y al mundo la ley del "medicamento genérico" que de acuerdo a OMS y las Agencias: FDA, EMEA, y ANVISA., "es el medicamento equivalente farmacéutico que ha demostrado ser equivalente terapéutico o bioequivalente con el medicamento innovador, a través de la investigación clínica y/o técnico-farmacéutica". El genérico es fabricado por una Compañía de Investigación o una Nacional o Regional, una vez vencida la patente del innovador. La OMS hace suya esta ley y con la Organización Mundial del Comercio (OMC) llega al acuerdo de fijar universalmente, en 20 años, el monopolio del comercio mundial para el medicamento original. Tiempo que se consideró suficiente para recuperar el capital invertido y para incentivar nuevas inversiones en investigación científica y crear nuevas patentes. El concepto de medicamento genérico conlleva la idea de "intercambiabilidad" con un medicamento original de referencia, que se verifica mediante estudios clínicos, farmacodinámicos, farmacocinéticos o farmacéuticos, de los cuales el más recomendado es el farmacocinético a través de los estudios de biodisponibilidad relativa. Esto, se realiza con procedimientos validados internacionalmente por OMS y las Agencias de Medicamentos y en lugares certificados y validados por la Autoridad Sanitaria local, con normas internacionales (4, 5, 6). Es decir que dos medicamentos pueden contener similar cantidad del mismo principio activo y aún así no ser equivalentes terapéuticos aunque lleven el nombre en Chile de "genérico". La frase comercial que son lo mismo pero a más bajo precio, no tiene validez. La confusión se produce con el concepto de "Nombre GENÉRICO o Denominación Común Internacional (DCI)" que es una denominación no patentable, otorgada por un comité internacional, con el fin de facilitar la comunicación médica, farmacéutica y la actividad regulatoria. Este nombre identifica una molécula en forma precisa y en forma mucho más conveniente que el nombre químico (en ocasiones, engorroso y no entendible por los no expertos). En Chile, de acuerdo a nuestra legislación, genérico es el medicamento similar con denominación genérica INN (International Nomination) que es la denominación común internacional, DCI. Se autoriza y registra sin pruebas científicas o técnicas de seguridad y eficacia. De tal manera que aun no hay "medicamentos genéricos"7. La Autoridad Sanitaria chilena ni la industria farmacéutica nacional aun no han acordado la intercambiabilidad, de manera tal que no se debe cambiar la receta médica en la farmacia. Sin embargo, la Resolución Exenta Nº 515 del 2 de abril de 2004 aprueba la "política de medicamentos" y la Resolución Exenta Nº 727 del 14 de Noviembre de 2005, aprueba la norma chilena para establecer equivalencia y recientemente el ISP ha dado plazo para presentar los estudios de BE a 343 medicamentos (8).
DEFINICIONES
"Biodisponibilidad es la velocidad y extensión con que una sustancia activa es entregada desde una forma farmacéutica a la circulación genera".
"Biodisponibilidad absoluta" de una forma farmacéutica dada: es la comparada con el 100 por ciento obtenible con la administración intravenosa del mismo fármaco.
"Biodisponiblidad relativa": es la comparada con otra forma farmacéutica administrada por otra ruta – excepto intravenosa - (por ej. comprimidos versus solución oral).
"Bioequivalencia".Dos productos farmacéuticos son bioequivalentes si son Equivalentes farmacéuticos o alternativas farmacéuticas, y sus biodisponibilidades, luego de la administración de la misma dosis molar son similares en grado tal que sus efectos, con respecto a eficacia y seguridad, serán esencialmente los mismos.
Equivalente farmacéutico: Son productos farmacéuticos que contienen la misma cantidad de la mismo principio activo en las mismas dosificaciones que cumplen los mismos estándares. La equivalencia farmacéutica no necesariamente implica bioequivalencia, ya que diferencias en los excipientes y /o en el proceso de manufactura pueden llevar a más rápida o más lenta disolución y/o absorción.
Alternativa farmacéutica: Son productos farmacéuticos que contienen el mismo principio activo pero difieren en la forma química o en la dosificación o concentración. El principio activo puede ser utilizado en la forma de sales, ésteres, etc.
Equivalente terapéutico: Un producto medicinal es terapéuticamente equivalente con otro si contiene la misma sustancia activa o grupo activo, y clínicamente muestra la misma eficacia y seguridad que el producto innovador, cuya eficacia y seguridad ya han sido establecidas con estudios clínicos y farmacológicos.
Producto esencialmente similar: Un producto farmacéutico será considerado como esencialmente similar a otro producto si tiene la misma composición cualicuantitativa en términos de los principios activos y la forma farmacéutica es la misma y, cuando fuere necesario, se haya demostrado la bioequivalencia con el primer producto por apropiados estudios de biodisponibilidad. Los productos farmacéuticos esencialmente similares a un producto "innovador" son usualmente designados como "genéricos" o "marcas genéricas". Un producto es "innovador" si su autorización para la comercialización se ha obtenido sobre la base de un expediente con documentación completa en la cual hay estudios preclínicos, clínicos, farmacéuticos y farmacológicos. En la práctica, los estudios de bioequivalencia son generalmente la prueba más apropiada para probar la equivalencia terapéutica entre productos farmacéuticos que son equivalentes farmacéuticos o alternativas farmacéuticas, siempre y cuando contengan excipientes generalmente reconocidos como seguros, y lleven las mismas indicaciones de uso. Sin embargo, en algunos casos en que se observan diferentes velocidades de absorción, los productos - si bien no bioequivalentes pueden ser considerados terapéuticamente equivalentes ya que las diferencias en la velocidad de absorción no tienen relevancia terapéutica.
La Facultad de Medicina y el Hospital Clínico, Prof. Dr. José Joaquín Aguirre, ambos de la Universidad de Chile, muy tempranamente, en 1986, crearon a partir de su unidad de Determinación de Niveles Plasmáticos de drogas, un "Centro de Farmacología Clínica" encomendándole la misión de realizar estudios de Bioequivalencia, ya sea para decidir en forma racional las adquisiciones de los productos farmacéuticos o para brindar un servicio a la comunidad nacional y a la Industria Farmacéutica. Este Centro, hoy IFT, desde su inicio hasta hoy ha sido dirigido por el Prof. Iván Saavedra, químico farmacéutico, y ha sido una referencia nacional y latinoamericana en farmacocinética y farmacogenética. Mantiene convenios con prestigiosas industrias de la Región como Laboratorios Chile, Kampar, Recalcine, Rider, Royal Pharma, Saval, Steiner, Gynopharm, etc. para realizar estudios de bioequivalencia y certificación de sus productos. Es además, asesor de la Corporación Nacional del Cáncer (CONAC) que financió en parte su implementación, en las decisiones de compras de medicamentos. Sus académicos han participado en comisiones nacionales de medicamentos. Hoy, como Centro de Investigaciones Farmacológicas y Toxicológicas de la Facultad de Medicina (IFT), es el único Centro certificado y autorizado en Chile para la realización de estos estudios por el Instituto de Salud Pública. Estos 25 años de experiencia se ha adjudicado un prestigio nacional e internacional en estos estudios. También el Centro investiga con la misma excelencia en Farmacogenética, determinando la capacidad de los pacientes de metabolizar los fármacos y así poder determinar fracasos terapéuticos debido a la idiosincrasia del paciente. El Centro de la Universidad de Chile realiza labores de docencia e investigación científica de excelencia. Numerosos estudiantes, chilenos y extranjeros, han realizados sus tesis de pre y postgrado, constituyendo al IFT como un Centro de referencia. (6),(7),(8)
br>1.- "Estudio de Biodisponibilidad para establecer Bioequivalencia de medicamentos". Saavedra I. Cuad. Méd. Soc. (Chile). 2010, 50 (1): 11 – 23.
2.- "Drug-related morbidity and mortality: a cost-of-illness model". Johnson JA, Bootman JL. Arch Intern Med 1995, 155:1949-1956.
3.- "Epidemiología de las intoxicaciones: análisis de las llamadas efectuadas durante el año 2007 al Centro de Información Toxiclógica (CITUC) de la pontificia Universidad Católica de Chile". J. C Ríos, E. París, D. Maqueira, J.J. Mieres, M. Bettini, P. Cerda, M. Pérez, T. de la Barra, V. Bravo & S. Solari. Cuad. Méd. Soc (Chile) 2009, 49 (1): 49-60.
4.- Guidelines on registration requirements to establish interchangeability", WHO Technical Report Series, Nº 863, 1996 (WHO-96), Code of Federal Regulations. Título 21, part 320. "Bioavailability and bioequivalence Requirements" Washington, 1998.
5. The European Agency for the Evaluation of Medicinal Products. EMEA. Evaluation of Medicines for Human Use. Committee for Propietary Medicinal Products (CPMP). London 26, Julio 2001, pág. 13.
6.- Guidance for Industry. "BA and BE Studies for Orally Administered Drug Products- General Considerations" Draft Guidance, US. Department of Health and Human Services, FDA, Center for Drug Evaluation and Research, 1999.
7.- "Medicamentos Genéricos" .Iván Saavedra S., Adiela Saldaña V. Christian Ruminot L. Cuad. Méd. Soc. (Chile). 2006. 46 (3): 205 – 211.
8.- "Laboratorios deberán certificar que 343 fármacos genéricos son idénticos a los originales" El Mercurio, domingo 6 de marzo de 2011.
9.- Relative bioavailability study for an oral formulation of topiramate using a validated ULPC-MS/MS Method. Saavedra I., Tamayo E., Gamboa A., Sasso J., Varela N.,Moreno I., Marchant D., Cáceres D., Quiñones L. Int. J. Clin. Pharmacol. & Therapy, 2010, 48 (5) 342 – 348.
10.- A comparative bioavailability study of two formulations of Pregabalin in Chilean healthy volunteers. Quiñones L., Cáceres D., Tamayo E., Sasso J., Catalán J., González JP., Escala M, Varela N., León J. and Saavedra I. Therapeutic Advances in Chronic Disease. 2010. 1 (4): 141 – 148.