Martes, Agosto 21, 2018

El 30 de mayo pasado en la edición especial de la La Tercera sobre Farmacia y Medicamentos, se publicó la siguiente presentación del Museo de Farmacia.

60 años de historia que permite viajar en el tiempo para comprender el desarrollo de las ciencias.

Conocer un microscopio de 1890, un alcalímetro, un fucómetro, colecciones de morteros, balanzas y albarelos, entender cómo funcionaba un butirómetro de Gerber o contemplar la fotografía del Decreto que creó la carrera de Farmacia en 1833, admirar los instrumentos y materias primas de los extintos boticarios, es una apasionante invitación al pasado.

En el subterráneo de la Casa Nieto, ubicada en Merced 50, a pasos de Plaza Italia, sede del Colegio de Químico Farmacéuticos y Bioquímicos de Chile, se esconde el Museo de Química y Farmacia Profesor César Leyton. Es un espacio creado en 1951 por el mismo docente que da nombre a este lugar, y que fuera desde sus inicios parte de la entonces Escuela de Química y Farmacia, hoy Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile. Iniciado con un afán coleccionista, enfocado en la historia y desarrollo de la farmacia nacional, hoy se presenta como un espacio que reúne, a través de sus diversas colecciones, una mirada docente e investigativa del desarrollo de la química en Chile.

Una valiosa Biblioteca Histórica, reúne textos que en diversos idiomas nos entregan una mirada sobre la formación académica de los primeros profesionales químicos farmacéuticos en el país, que a través de sus investigaciones dan consistencia a una completa colección de tesis, la que se complementa con una importante serie de revistas de tiraje nacional e internacional.

Por otra parte, la variada colección de objetos e instrumentos, permite ir descubriendo el desarrollo histórico de la Farmacia en Chile, desde morteros, pasando por autoclaves y albarelos que contenían los extractos de materias primas para la elaboración de los primeros fármacos de los extintos boticarios, para saltar a la revolución científica que implica, por ejemplo, la creación y utilización de balanzas para la manipulación de reactivos, como elementos claves en la formulación farmacológica, o el uso de microscopios para el análisis de alimentos como la leche, tan importante en las campañas nutricionales en lo largo del siglo XX.

La naciente creación de un Archivo en este museo, en que se recopilan distintos documentos, como oficios, correspondencia, y una serie de apuntes de destacados docentes, entre ellos el profesor Carlos Ghigliotto, y sus estudios de química analítica y botánica; Herman Schmidt-Hebbel, quien fue responsable de aportar las bases científicas para la creación de los códigos sanitarios alimenticios; Irma Pennacchiotti, Profesor Emérito de la Universidad de Chile y directora de este museo por más de 20 años; se suman a una valiosa recopilación patrimonial del Museo de Química y Farmacia, que se cierra con un Fondo Fotográfico, en el que se registran actividades de extensión, docencia, ceremonias oficiales y de personalidades de las ciencias químicas y farmacéuticas.

Hoy el Museo César Leyton se encuentra en plena transformación, trabajando con un equipo de especialistas y alumnos de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas para la puesta en valor, conservación e investigación de sus invaluables tesoros. Recientemente, en el Día del Patrimonio recibió más de 780 personas, como un gesto para volverlo hacia la comunidad general y especialistas. El Museo abre sus puertas gratuitamente, de lunes a viernes, entre las 14.00 y las 19.00 horas.

Fuente: www.sbbmch.cl