Los grandes problemas de este tiempo

Polifarmacia y Automedicación. Por Mauricio Huberman Rodríguez, Secretario Nacional, Colegio de Químicos Farmacéuticos y Bioquímicos de Chile A.G.



Desde hace muchos años que existen problemas de acceso a la salud. No se cuenta con un presupuesto para posibles urgencias, hay una falta de educación en la población y una falta de respeto a los medicamentos. Ésta se ha construido desde que las autoridades de salud dieron su brazo a torcer y permitieron que los fármacos se consideraran un bien de consumo más en esta sociedad.

Desde entonces vemos que se ha ido perdiendo gradualmente el respeto a la receta, y que de esta manera lo comercial se ha puesto como primera prioridad antes que la salud de las personas.

El mercado de hoy en día ofrece un sinnúmero de medicamentos similares, porque se privilegia el precio final por sobre el cumplimiento de la misma calidad del fármaco. Es por esto que GMP,biodisponibilidad y bioequivalencia se han retrasado tantos años, pero no así todo el aparataje comercial, que bombardea a médicos, farmacéuticos y pacientes para usar una determinada marca y consumir más.

Por otro lado las Isapres y grandes centros médicos han transformado la hora médica inicial en 45 minutos, han introducido pacientes entre horas, bajando de esta manera los minutos de atención. Incluso en un estudio sobre el tema se encontró a un centro en regiones, que llegó a la aberración de atender las consultas en sólo siete minutos. Con esta presión de poner y poner pacientes, ¿Puede el médico preguntar por otros medicamentos que esta tomando? ¿Logra informarse en siete minutos sobre la historia clínica del paciente y de la familia? La verdad es que no se puede, y lo grave es que esta falta de información puede llevar en forma posterior a una polifarmacia.

Esta situación se agrava al ver todas las trabas que tiene el paciente antes de conocer su diagnóstico, pues éste tiene que hacerse exámenes y luego debe pagar otra consulta para que el médico recién revise los resultados y le diga su diagnóstico. Pero si estos no fueron satisfactorios se pide un examen más específico y el paciente debe volver a pasar por el mismo proceso. Es decir, de una primera consulta el paciente puede terminar pagando tres, y en total todavía estas tres intervenciones no suman 45 minutos.

Esta mala práctica provoca problemas en el acceso a la salud, ya que los pacientes solamente concurren cuando se sienten muy mal, porque no tienen el dinero para pagar tantas consultas. Con un sistema así jamás podremos hacer medicina preventiva.

Por otro lado, en el sistema público cuesta mucho contar con especialistas, lograr una cita con ellos puede demorar meses.

Es tan dificil este proceso que ante problemas de solución inmediata, los pacientes sólo pueden recurrir a la orientación de parientes, otros enfermos. Es así, como históricamente por esta falta de acceso, los pacientes han comenzado a automedicarse.

En algunos casos, los pacientes han esperado muchos meses por su hora, pero llegado el momento se la suspenden y le dan una nueva para mucho más adelante.En estos casos, se ven perjudicados pacientes que comienzan un tratamiento y también otros que se están controlando periódicamente, ya que ahora al no tener su consulta no tienen su nueva receta para su tratamiento crónico. Por lo tanto, estos deben recurrir a la farmacia para que le permitan que su receta original de tres meses la aplacen a seis. En ese momento, es cuando el farmacéutico debe usar su criterio profesional y no perjudicar al paciente.

Todo esto ha llevado a una automedicación desinformada de los consumidores, tal como decía el lema de una campaña que lanzamos como Colegio profesional, la cual tenía como objetivo evitar el mal uso de los medicamentos y mejorar la tenencia de estos en las casas. Como hemos podido observar a lo largo del tiempo, hay un gran descuido y una falta de respeto de la población por los fármacos, lo que ha traído como grave consecuencia que nuestros niños tengan los medicamentos como principal fuente de íntoxícaciones.

La publicidad y la falta de educación sobre los medicamentos pueden llevar a un sobre-consumo exagerado y sin una necesidad sanitaria. Podemos recordar la situación de los "niños Zolben" como se le llamó a un grupo de infantes que nacieron porque sus madres confundieron, debido a la publicidad, este analgésico con un anticonceptivo. En esta situación se ve reflejada la falta de ética, ya que dicen que incorporan las advertencias en la publicidad, pero en realidad aparecen en un tamaño que nadie puede percibirlo. Y esto pasa con la mayoria de los avisos comerciales.

La POLIFARMACIA, así en mayúscula, pues es un problema gigante y que sigue creciendo, ya que en la actualidad la gente vive más. El problema es que aún no mejora el acceso a la salud ni la educación, que va mucho más atrás que los tiempos actuales. Al vivir más tenemos más adultos mayores con ganas de aprovechar al máximo esos años, pero también la lucha contra las incapacidades que surgen en esta etapa. En la farmacia nos encontramos con muchos ancianos con alteración de la función intelectual, en menor grado analfabetismo, mala visión o sordera, por lo que requieren un esfuerzo especial de educación. Por ejemplo, instrucciones por escrito para el uso de medicamentos, con letra grande y fácil de reconocer, con la dosis y horario para evitar confundir dos o más fármacos que estén ingiriendo. También recomendamos al paciente o al familiar revisar periódicamente las cajas de medicamentos disponibles en la casa, y eliminar aquellas cuya fecha de vencimiento haya pasado. Es importante también que no cambien por su cuenta la dosis indicada y que eviten la combinación de una o más drogas no señaladas por el médico. De igual forma es esencial informarles que el efecto de los medicamentos se modifica con la edad, por lo que las dosis usadas en otras personas cercanas no siempre son adecuadas para ellos. Ypor último recordarles que no deben ingerir todos los medicamentos juntos en un mismo horario.

Hace poco me tocó hacer un curso sobre "Buenas prácticas en el uso de fármacos para el adulto mayor" y constatamos que para ese grupo en promedio se usaba siete medicamentos cada uno mensualmente. Encontramos varias interacciones, formas inadecuadas de ingerir y transportar los fármacos, pero también nos dimos cuenta del gran deseo que tienen de aprender y mejorar su realidad actual.

Este alto consumo de medicamentos lleva a un gran número de reacciones adversas (RAM).Es más probable que en los ancianos, más que en cualquier otro grupo, ocurran todas las consecuencias de la polifarmacia: aumento de costos, RAMy mal uso de los medicamentos.

Un estudio hecho en el Reino Unido encontró que las RAMs eran exclusiva o parcialmente responsables del 10% de las admisiones en las unidades de geriatría. Datos revelados por otro estudio hecho en 1989 por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, el factor más importante en la ocurrencia de reacciones adversas a medicamentos entre personas mayores, era la excesiva confianza de sus médicos en los materíales promocionales distribuidos por los fabricantes de medicamentos. En Chile el Instituto de Salud Pública más de alguna vez llamó la atención a laboratorios por promocionar indicaciones no aprobadas por esta institución. Los medicamentos más frecuentemente asociados con efectos adversos en los ancianos son los siguientes: Antihipertensivos 13.1%, Antiparkinsonianos 13.0%, Corticoides 12.3%, Psicotrópicos 12.1%, Digitálicos 11.5%, Insulina e Hipoglicemiantes 9.2%, Diuréticos 8.0%.

El Dr. Norman Swan contó lo siguiente sobre un informe de salud de Australia en la radio ABC: "Ancianos muy enfermos eran internados una y otra vez. Los desafortunados estudiantes de medicina, enviados a examinar a esos frágiles ancianos, regresaban confundidos ya que todos los síntomas y señales no encajaban con las enfermedades que figuraban en los textos (...).Después de algunos días estas personas que se veían muy mal al ingresar, salían caminando. Lo que había pasado en ese periodo era que todas sus medicinas habían sido suspendidas y solamente aquellas que parecían absolutamente necesarias se volvieron a prescribir. Las acciones combinadas e interacciones de las cuatro, seis o inclusive nueve preparaciones que habían estado tomando los habían envenenado" -".

Esta misma realidad la vemos muy a menudo en nuestra farmacia al estar con los pacientes y escuchar sus males, ver a veces como estos van perdiendo lucidez o están con la lengua traposa por el exceso de dosis indicada. ¡Por ellos debemos preocupamos más! Es esencial dedicarles más tiempo, verificar el funcionamiento de sus tratamientos, informarnos de todos los medicamentos que consumen, captar reacciones adversas e informarlas a la red de salud, facilitar el acceso y recibirlos periódicamente sin postergaciones. Debemos preocuparnos de los enfermos crónicos y sus recetas a repetición, controlarlos cada cierto tiempo y no decirles más que cierto medicamento es para toda la vida, ya que esta aseveración y cualquier descuido puede ocasionar un problema más grave de salud.

Actualmente hay suficientes pruebas que un tratamiento a largo plazo no es necesario para muchas personas que toman medicamentos como hipnóticos y psicotrópicos y otros. Repetir la prescripción sin un nuevo examen del paciente ya no es una práctica aceptable.

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