Viernes, Octubre 23, 2020

La palabra farmacia tiene su origen en el vocablo griego pharmakon que significa, indistintamente, remedio y veneno. En la historia de la humanidad, la práctica farmacéutica está ligada, desde sus inicios, a la medicina y sus progresos.

Los “profesionales de los medicamentos son los farmacéuticos y químicos farmacéuticos, quienes cuentan con amplio conocimiento en drogas, fármacos y otras sustancias biológicamente activas; están comprometidos con la prevención de enfermedades, con el fomento y el restablecimiento de la salud; realizan actividades de docencia e investigación; participan en procesos productivos y analíticos; y colaboran en la mejora de la calidad de vida del paciente, mediante la dispensación informada y el seguimiento farmacoterapéutico en la farmacia comunitaria”.

Así lo resume la QF Ángela Cabello Muñoz, presidenta del Colegio de Químicos Farmacéuticos y Bioquímicos Regional Valparaíso, quien trabaja como directora técnica de la Farmacia del Hospital Dr. Gustavo Fricke de Viña del Mar y en este contexto de incertidumbre, donde la salud se ha convertido en prioridad mundial, destaca que “han tomado un rol preponderante”, no solo porque tiene que “educar, contener y mantener una escucha activa de las preocupaciones de la comunidad”, sino que también han tenido que coordinar distintas estrategias para suministrar medicamentos de manera segura y óptima evitando el contagio de SARS-CoV-2.

- Los farmacéuticos cumplen distintos roles, dependiendo del ámbito profesional en que se desempeñen. ¿Cómo ha observado ese trabajo?

Nuestras áreas de acción son múltiples: trabajamos en farmacias comunitarias, en hospitales y clínicas, en consultorios de atención primaria, en laboratorios clínicos y hacemos docencia universitaria e investigación. También nos encuentran en industria y laboratorios farmacéuticos. Sin embargo, mayoritariamente, estamos en la farmacia comunitaria, que es un centro de salud y, como tal, cuenta con un profesional que está disponible para resolver las consultas y dudas de los usuarios y para orientar sobre el uso adecuado de los medicamentos. En esta contingencia, específicamente, hemos tenido que crear nuevas dinámicas para implementar barreras transparentes para la atención, enseñamos a nuestro personal y a la comunidad a usar los elementos de protección personal para cuidarse y evitar el contagio, a utilizar adecuadamente antisépticos y desinfectantes recomendados, promoviendo así las normativas sanitarias vigentes y la importancia del autocuidado.

- ¿En qué aspectos han tenido que concentrar los esfuerzos?
Todos estamos centrados en minimizar las posibilidades de contagio en la cadena de suministro y dispensación del medicamento y en aliviar la sintomatología en aquellos que están cursando la COVID-19. En el ámbito asistencial, muchos profesionales han tenido un desempeño relevante, en especial los directores técnicos de las farmacias de hospitales y clínicas y los farmacéuticos clínicos que trabajan en las Unidades de Paciente Crítico (UPC), quienes junto al equipo de salud colaboran aportando conocimientos en farmacocinética y farmacodinamia y su experiencia en la recuperación del enfermo COVID-19 que se encuentra en estado crítico conectado o no a ventilación mecánica.

-En esa línea, trabajar en un hospital o clínica actualmente representa un gran desafío, sobre todo en lo que se refiere a organización y coordinación…

Así es. Nuestra tarea en esa área ha sido proyectar los requerimientos de medicamentos para la contingencia junto con organizar y gestionar su adquisición para contar con todos los fármacos necesarios para enfrentar la pandemia, considerando que los afectados presentan patologías de base, además de la infección por COVID-19 y que, muchos de ellos, requerirán atención en las UPC de los establecimientos. Por otra parte, hemos debido articular todas las redes del Servicio de Salud con la finalidad de acercar los tratamientos farmacológicos a los domicilios de los pacientes crónicos, facilitando de esta forma su acceso y evitando el desplazamiento a los centros de salud para su retiro. Si no es factible acudir a los hogares, se ha establecido la entrega en la farmacia que le corresponde, generando cambios para que no existan largas esperas y aglomeraciones. En ese sentido, los hospitales públicos que atienden a la mayoría de la población han realizado una gran labor. En esta contingencia son muchos los desafíos, incluso mantener la calma, contener y acompañar al personal es también uno de ellos.

- En el contexto de restricciones y cuarentenas, ¿cómo se han ayudado para garantizar este acceso seguro y oportuno?

Dado que, en general, son pocos los QF en los centros de salud y su presencia es esencial, se han organizado en turnos rotativos para asegurar la atención. Ha sido de gran ayuda el uso de tecnologías para comunicar, por ejemplo, las normas de protección básicas, informar sobre los cambios en horarios de atención, avisar a los pacientes la fecha de retiro de sus medicamentos, entre otros. En cuarentena, las farmacias deben estar abastecidas y abiertas para atender los requerimientos de uso agudo y crónico, así como de productos sanitarios.

- Durante la pandemia se aprobó la venta en línea de fármacos. ¿Qué tan beneficioso resulta este hito?

Es un importante avance que permitiría modernizar la dispensación de medicamentos. Sin embargo, la normativa no contiene todos los elementos necesarios para garantizarla. Aunque su vigencia comenzó al día siguiente a su publicación, aún no puede aplicarse en las farmacias. La directiva del Colegio Regional Valparaíso organizó una asamblea en línea para darla a conocer y conversar acerca de su práctica y los colegas participantes señalaron que era positivo incorporar la venta en línea en las farmacias, pero que la norma publicada era insuficiente. De todas formas, el resumen de dicha asamblea regional fue enviada a la directiva nacional para su análisis.

- Estos progresos llegaron para quedarse…

Sí. La venta online autorizada de medicamentos es una importante innovación que facilita el acceso, mediante la compra, a todas las personas que necesitan fármacos y cuentan con la tecnología para solicitarla. Eso sí, primero hay que corregir la normativa actual.

- ¿Qué otras se podrían implementar por este tipo de canal?

El uso de tecnologías de la información podría, por ejemplo, facilitar educación vía web sobre fármacos para pacientes crónicos, realizada por colegas; el seguimiento farmacoterapéutico, la atención y conciliación farmacéutica, entre otras.

- ¿Cómo se asegura la protección de los datos personales del paciente?

La norma publicada (Decreto Supremo N°58) no señala información al respecto. No obstante, debemos tener presente que las farmacias son centros de salud y como tales, mantienen confidencialidad de la información de las personas contenida en las recetas, sean estas de papel o electrónicas.

- En tiempos en que circula en redes sociales gran cantidad de noticias y datos sin sustento científico que ponen en riesgo el adecuado manejo de la COVID-19, ¿cómo abordan ustedes esta problemática?

La preparación científica de pregrado permite al químico farmacéutico diferenciar la información que podría ser verídica y de utilidad de aquella que carece de sustento técnico. En este sentido, las sociedades científicas del país y los colegios profesionales del ámbito de la salud estamos constantemente actualizando y apoyando aquella información relevante e, incluso, sacando declaraciones como sucedió con la información sobre la cloroquina e hidroxicloroquina, donde el Colegio de Químicos Farmacéuticos y Bioquímicos emitió una declaración que fue ampliamente difundida por los colegios regionales. Nos hemos apoyado en las redes sociales como Facebook e Instagram para compartir mensajes sobre cómo prevenir el contagio de COVID-19 y hemos publicado informativos y declaraciones emitidas por el Ministerio de Salud y nuestra directiva nacional.

Carolina Faraldo Portus

Fuente: www.savalnet.cl